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La lucha libre dentro de una visión consumista

enero 1, 2011

Por: Xavier Avilés

Uno de los tantos problemas que ha condicionado la manera de ofrecer un buen espectáculo, ha recaído quizá, en agentes externos, las factores económicos y una reunión en la cumbre del espectáculo es muy posiblemente lo que ha puesto al borde del abismo este show, como aficionados no esperemos el regreso de los momentos estelares del pasado sino un gesto de dignidad y conciencia, el despertar de una afición en busaca de un nuevo rostro y de un corazón para aquello a lo osamos llamar wrestling.

Lo único cierto y que es fácil observar por aquellos espectadores idealistas, cuya idea de un buen wrestling y de un verdadero espectáculo se mantienen aun dentro de un estilo muy arraigado, es que los intereses económicos de unos pocos, las ambiciones progresistas del circulo oligárquico ubicado en la cumbre de la mejores promotoras de lucha libre, aquellos cuyo trabajo debiese ser nada más que ofrecer un buen show, además de las ambiciones y los agentes económicos que como aficionados no vemos, son los factores a los que se podría acusar como culpables de condicionar la manera tradicional de hacer un buen show, de hacer un buen wrestling.

Hace ya tiempo alguien dedicado a esta misma página y con el tema entonces de que quizá la verdadera esencia del wrestling se había olvidado, me comento: “desgraciadamente hay un flujo de dinero que nosotros no vemos y evidentemente (a juzgar por lo que ha pasado hasta hoy en la lucha) el dinero y el verdadero entretenimiento luchístico no caminan por las mismas veredas”, a mi entender esto no es sino el hilo conductor de un grave y serio problema, y es que los medios de difusión, llámese entonces televisión o internet, se han transformado en todo un cúmulo de propaganda, propaganda que no hace sino distribuir masivamente lo que las empresas quieren transmitir, desafortunadamente eso ha contribuido a presentar y divulgar una gran cantidad de necesidades y satisfacciones “artificiales”. Es verdad que la lucha libre aun existe – dentro de una visión consumista, ocasionada como consecuencia de la sociedad tan industrializada en la que se desarrolla – es decir, ya no es lo que en un principio debió de ser, es ahí donde quizá se rompa el hilo entre los fanáticos para definir si es un deporte, un espectáculo o un simple medio, objeto para enriquecer las fortunas de unos cuantos.

Ahora bien, la industria de la lucha libre, obviamente contemporánea, se encuentra rodeada de objetos que por demás bastaría calificarlos de sensacionales, por WWE bien podríamos decir que desde enero de 2008 cada transmisión llega a los hogares en Alta definición, podríamos señalar también la exclusividad de contenidos de TNA con el monstro de internet, YouTube, la difusión del wrestling por todas las redes sociales, lo que cada compañía difunde día a día en sus sitios web, etc., Sin embargo el verdadero problema de la globalización surge al observar una clara diferencia entre aquellos fieles seguidores encargados de ver semana a semana las funciones de las muchas y diversas compañías de lucha libre, aquellos que día a día son los encomendados para abarrotar plazas, arenas y demás recintos a donde sea capaz de colocarse un ring, en general todas aquellas personas que han decidido tomar el papel como principales consumidores de las promotoras y primordiales compradores de sus eventos televisados, de PPVs, de mercancía que abunda en diversas industrias, ropa, juguetes, la industria fílmica, comerciales, revistas, etc., es decir, la “gente común” en su papel de aficionados y a quienes se considera responsables de crear la riqueza de una sociedad, con la cual no comparten acuerdos ni ideas, con los miembros de la oligarquía de la industria del wrestling, la gente tras el escenario y a quienes se les ha atribuido la siempre difícil tarea de presentar algo para el agrado del público, aquellos que ocultos en bambalinas simplemente son la gente que tiene los medios capaces para hacer grande esta industria. Está claro que estas dos facetas, ambas primordiales y coexistentes en el mundo de la lucha libre y aun cuando ambas presentan una alta dependencia una de otro, se hace notorio que son incomprensibles entre ellas e incapaces de presentar un fin común, sino que, por el contrario hoy y viviendo en tiempos materialistas parece ser que ninguna es capaz de comprender la evolución general de la esencia de la lucha libre y de comprenderse por sí mismas, es notorio y quizá hasta común observar como el interés de sus relaciones radica en las condiciones materiales, en conclusión el problema recae en el desentendimiento, salvo en cuestiones materialistas, de los empresarios con la afición.

No es mi objeto tratar de describir el desarrollo, ni explicar este problema afondo, solo presentar una visión por demás panorámica y muy generalizada de esta situación, a grandes rasgos posiblemente se podría concluir que el visible y quizá generalizado descontento ocasionado por la falta de un verdadero entretenimiento y la carencia de un buen show recae en agentes que de cierta forma debiesen ser completamente externos, y sin embargo hoy su influencia global es tanta que es fácil observar como estos agentes son capaces de perturbar y viciar el ambiente del wrestling, y si bien podemos basarnos en las empresas más populares de la época para intentar explicar la realidad, llámese WWE, AAA, CMLL, TNA o cualquier otra, lamentablemente y aunque no debiese su “buen espectáculo” gira en torno a su económica y ya no tanto a lo que un grupo de Superestrellas puedan ofrecer arriba de un ring, y la única realidad es que la satisfacción y goce de los aficionados simplemente se ha visto transformada en dinero, prestando la lucha libre para presentar un show y una interpretación quizá hasta vulgar , que no es -como suele suponerse- un buen espectáculo. Y es entonces que se ha olvidado que la lucha es el suspiro de la criatura dominada y el centro de un espectáculo fastuoso y en su lugar hoy solo se divisa el espíritu de una generación carente de espíritu.

Quizá el fundamento de la revolución en busca de un buen espectáculo sea: la afición es quien hace la lucha libre; la lucha libre no hace a afición por sí sola, entonces usemos la ideología de un verdadero espectáculo como arma de esta revolución en la búsqueda de un rostro y de un corazón para un verdadero espectáculo.

Fuente: Superluchas

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